¿Qué ver en Gdansk? Hay ciudades que eliges por una foto. Otras por un vuelo barato. Y luego están las que, sin saber muy bien cómo, terminan convirtiéndose en uno de esos viajes que recuerdas durante muchísimo tiempo. ¡Eso nos pasó con Gdansk!
Nuestro viaje comenzó con un vuelo directo desde Madrid y, aunque inicialmente pensábamos que sería una escapada “tranquila” por ser el primer viaje de Sofía —que por entonces tenía apenas 5 meses—, la realidad es que terminamos recorriendo muchísimo más de lo que imaginábamos. Y sí, viajar con bebé cambia el ritmo… pero tampoco tanto.
Nos alojamos al otro lado del río, una zona que creemos que es perfecta para quedarse en Gdansk: estás literalmente a cinco minutos andando del centro histórico, pero lejos del ruido y del bullicio constante de turistas. Una decisión que repetiríamos sin ninguna duda.
Fuimos en mayo y nos pareció una época espectacular para visitar la ciudad. Eso sí, importante: aunque ya había muchísimas horas de luz (a las 4:30 de la mañana ya era completamente de día), las temperaturas seguían siendo bastante frescas, especialmente cuando desaparecía el sol. De hecho, fue uno de esos viajes donde sales del apartamento pensando que sobra la chaqueta… y dos horas después la necesitas urgentemente.
El primer día llegamos al mediodía y lo dedicamos simplemente a pasear. Sin mapas. Sin prisas. Reconociendo la ciudad y perdiéndonos entre sus calles adoquinadas, sus fachadas de colores y el ambiente tan distinto al de otras ciudades europeas que habíamos visitado antes.
Al día siguiente hicimos un free tour que recomendamos muchísimo. Nos ayudó a entender la historia de la ciudad, descubrir rincones que probablemente habríamos pasado por alto y, sobre todo, poner contexto a muchos edificios que esconden historias realmente increíbles. Porque si algo tiene Gdansk es historia. Muchísima historia.Y probablemente eso fue lo que más nos sorprendió del viaje.
¿Qué ver en Gdansk?
Long Market (Długi Targ)

Si hay un lugar que define Gdansk, probablemente sea esta calle. El Long Market es el corazón de la ciudad y uno de esos sitios por los que inevitablemente terminarás pasando varias veces al día. Nosotros lo hacíamos constantemente. Da igual hacia dónde fueras: tarde o temprano acababas aquí.
Aunque en la segunda guerra mundial fue practicamente destruida en su totalidad, fue recreada tal cual estaba construido para conservar su valor historico. Las fachadas de colores, los edificios estrechos de estilo hanseático, las terrazas y el ambiente hacen que parezca casi un decorado.
Es además una calle muy viva tanto de día como de noche, aunque también bastante turística. De hecho, nos sorprendió la cantidad de turismo nórdico que había en la ciudad.
Aquí se encuentra también la famosa Fuente de Neptuno, probablemente el símbolo más conocido de Gdansk. Y como curiosidad en esta plaza podrás encontrar un termometro Fahrenheit, en honor a su inventor. El cual mucha gente piensa que era aleman, pero realmente nación en 1686 en Gdansk.
Fuente de Neptuno

Situada justo frente al Ayuntamiento, es uno de esos puntos donde todo el mundo termina haciéndose una foto.
Durante la Segunda Guerra Mundial la fuente fue desmontada para protegerla de los bombardeos. Gracias a ello pudo restaurarse e instalarse de nuevo tras la guerra, cuando el casco histórico fue reconstruido.
Más allá de la estatua en sí, lo bonito es el conjunto completo: la fuente, las fachadas y el ambiente que se genera alrededor. Especialmente al atardecer.
Ayuntamiento de Gdansk

Aunque nosotros no pudimos subir porque estaba en reformas, las vistas desde la torre dicen que son espectaculares. El precio de la entrada es de unos 25 PLN (6 euros)
Aun así, merece la pena acercarse simplemente por el edificio en sí, que es una auténtica maravilla arquitectónica.
Consejo: revisad antes si sigue abierto el mirador porque parece que las reformas duran bastante tiempo.
Basílica de Santa María

Uno de los imprescindibles de la ciudad. Por fuera ya impresiona, pero lo realmente curioso está dentro: su reloj astronómico medieval, considerado uno de los pocos de este tipo que quedan en el mundo.
El reloj realiza un espectaculo cada hora. Pero ojo, no es a las en punto, es unos 10 minutos antes de las en punto. Veras que la gente se empieza a agrupar alrededor del reloj a menos 15. Es de un estilo al que se realiza en el de Praga por ejemplo. Salen figuritas (apostoles, adan y eva, la muerte… )

La basílica es enorme y transmite una sensación bastante distinta a otras iglesias europeas más recargadas. Aquí todo se siente más sobrio, más frío… más del norte.
La entrada a la iglesia es gratuita, aunque subir a la torre tiene coste adicional (18 PLN, 4,25€)
Tiempo recomendado: entre 45 minutos y 1 hora.
Calle Mariacka

Probablemente nuestra calle favorita de toda la ciudad. Es una calle pequeña, adoquinada y súper fotogénica que conserva perfectamente la esencia medieval de Gdansk. Las terrazas, las escaleras de las casas y las tiendas de ámbar le dan un ambiente muy especial.
Además, es una de las pocas zonas donde realmente puedes imaginar cómo era la ciudad hace siglos.
Eso sí: si vais con carrito de bebé, preparaos para los adoquines. Aquí sí que se notan bastante.
El paseo del río Motława

Uno de los mejores planes de Gdansk es simplemente caminar junto al río. El ambiente cambia muchísimo según la hora del día y siempre hay algo ocurriendo: barcos turísticos, músicos, terrazas o los famosos puentes móviles.
Y aquí viene una de las anécdotas del viaje. Hay varios puentes peatonales modernos que se elevan o giran para dejar pasar barcos. El problema es que, si justo llegas cuando se abren, te toca esperar sí o sí. Y sí… nos pasó más de una vez. Tambien nos contarón que puede pasar que aunque el puente avisa al girar, siempre hay un despistado que ignora las alertas y se queda naufrago en el puente.
Consejo: Saca una foto a los horarios, para poder cuadrar mejor los trayectos que tengas que hacer de un lado a otro, ya que sino ,te toca dar bastante vuelta.
La grúa medieval de Gdansk (Żuraw)

Uno de los símbolos históricos de la ciudad.
Esta enorme estructura de madera junto al río era una antigua grúa portuaria medieval y demuestra la importancia comercial que tuvo Gdansk durante siglos.
Fue construida en el siglo XV (entre 1442 y 1444) y tenía una doble función:
- Cargar y descargar mercancías de los barcos.
- Colocar los mástiles en los barcos que se construían en el puerto.
Aunque mucha gente simplemente pasa de largo, merece la pena detenerse un momento y pensar que esto era uno de los puertos más importantes del Báltico.
Es posible acceder al museo y ver sus engranajes y te enseñan cual fue el uso de la grua.
Isla Graneros
La zona más moderna y renovada de Gdansk. Hace años esta isla estaba llena de almacenes industriales utilizados para guardar cereal y mercancías del puerto. Hoy mezcla hoteles, restaurantes y edificios modernos con restos históricos.
Es también una de las mejores zonas para alojarse y encontrar todo tipo de restaurantes.
Nosotros estábamos muy cerca y creemos sinceramente que es la mejor opción: puedes ir andando a todas partes, pero duermes mucho más tranquilo que dentro del casco histórico.
La prisión de Gdansk

Uno de los edificios con más historia de la ciudad. Aquí vivía antiguamente el verdugo de Gdansk y durante siglos funcionó como prisión y lugar de ejecuciones públicas.
Es uno de esos sitios donde la historia de verdad se siente un poco oscura. No es una visita imprescindible si vais justos de tiempo, pero sí muy interesante si os gusta conocer el lado más histórico de las ciudades. Es posible entrar al museo, el precio es de 15 PLN (unos 3,5€).
Museo de la Segunda Guerra Mundial

El gran imprescindible de Gdansk. Y probablemente uno de los mejores museos que hemos visitado nunca.
La Segunda Guerra Mundial comenzó precisamente aquí, en esta zona de Polonia, y el museo consigue explicar el conflicto desde una perspectiva muy humana y muy dura.
No es una visita ligera. De hecho, salimos bastante impactados. La museografía es espectacular, todo está perfectamente explicado y puedes pasar fácilmente 3 o 4 horas dentro sin darte cuenta.
Precio aproximado: unos 35 PLN (7-8€).
Si vais a Gdansk, este museo es obligatorio.
Centro Europeo Solidaridad
Nosotros finalmente no tuvimos tiempo de visitarlo, pero es otro de los grandes puntos culturales de la ciudad.
Aquí nació el movimiento Solidaridad liderado por Lech Wałęsa, clave en la caída del comunismo en Europa del Este.
Si os interesa la historia contemporánea, merece muchísimo la pena.
Mirador del Monte Gradowa (Góra Gradowa)

Si quieres disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de Gdansk, merece la pena subir al Monte Gradowa. Esta pequeña colina, situada a pocos minutos andando del casco histórico, ofrece una panorámica espectacular de la ciudad, el río Motława y los antiguos astilleros.
Además de ser un excelente mirador, la colina alberga los restos de una antigua fortaleza del siglo XIX y varios búnkeres y construcciones militares que fueron utilizados a lo largo de su historia. Hoy forman parte del Centro Hewelianum, un espacio dedicado a la ciencia y la historia.

La entrada al recinto y al mirador es gratuita, mientras que la visita al recorrido histórico por los búnkeres tiene un precio aproximado de 20 PLN (unos 5 € para adultos), aunque existen tarifas reducidas para niños, estudiantes y familias.
Si disponéis de un par de horas extra, es una visita muy recomendable para conocer otra perspectiva de Gdansk y alejarse un poco del bullicio del centro.
AmberSky
La gran noria de Gdansk. Nosotros no subimos, aunque la vimos muchísimas veces desde el río, especialmente de noche iluminada.
Las vistas dicen que son muy bonitas al atardecer.
Precio aproximado: entre 10 y 15€ dependiendo del horario.
Bread Bridge – «Bridge of Love»

Uno de los rincones más fotogénicos de la ciudad. Especialmente por la noche, cuando las luces se reflejan en el agua y toda la zona adquiere un ambiente muy especial.
Justo en el puente en frente del edificio, la gente sella su amor con un candado, muy al estilo Paris…
Forum Gdańsk

Si durante vuestra visita os sorprende la lluvia o el frío (algo bastante habitual en Gdansk), una buena opción es acercarse al Forum Gdańsk, el principal centro comercial de la ciudad y situado a solo unos minutos a pie del casco histórico.
Además de contar con decenas de tiendas, encontraréis una gran variedad de restaurantes y cafeterías donde hacer una pausa antes de seguir visitando la ciudad. También dispone de un supermercado, ideal para comprar agua, snacks o cualquier cosa que podáis necesitar durante el viaje.
Nos pareció un lugar muy práctico para refugiarse durante un rato si el tiempo no acompaña, especialmente si viajáis con niños o simplemente queréis descansar antes de continuar recorriendo Gdansk.
Excursión a Sopot

A solo unos minutos en tren desde Gdansk se encuentra Sopot, uno de los destinos de costa más famosos de Polonia.
Y aquí tenemos sentimientos encontrados. Con buen tiempo tiene que ser absolutamente espectacular. Playa, ambiente, restaurantes junto al mar y un paseo marítimo enorme. Pero nosotros fuimos con bastante frío y probablemente perdió parte de su encanto.
Aun así, creemos que merece la pena dedicarle al menos una mañana o una tarde porque está muy cerca y es súper fácil llegar. Además, probamos pescado del Báltico allí, concretamente lenguado. Eso sí: casi todo lo sirven frito.
El muelle de Sopot es el muelle más largo de Europa con más de 500m mar adentro. El precio para acceder es de 10 PLN y el horario cuando nosotros fuimos fue de 8am a 8pm.

Excursión al Castillo de Malbork

La gran sorpresa del viaje. Habíamos visto fotos, claro. Pero no esperábamos algo tan impresionante.
El Castillo de Malbork es gigantesco y, salvando muchísimo las distancias, nos recordó un poco a la sensación que transmite la Alhambra en España: un lugar enorme, histórico y mucho más espectacular de lo que imaginabas.
Es el castillo de ladrillo más grande del mundo y recorrerlo lleva varias horas. Muy recomendable hacer la visita con audioguía. Te va contando la historia del castillo según vas avanzando por las estancias del castillo, toda una maravilla.
Si vais a Gdansk varios días, para nosotros esta excursión es imprescindible.
El precio de entrada al castillo es de 80 PLN ( Unos 18 €). Este precio incluye el acceso a todo el castillo con audioguia. Puedes pagar menos y ver menos estancias.. pero de verdad, nosotros no lo hariamos. Hay un plus que es subir a lo alto de la torre (17 PLN), Nosotros lo recomendamos si, estas dispuesto a subir un monton de escalones, ya que no hay ascensor.
¿Dónde comer en Gdansk?
Milk Bars: comer barato y típico
Una de las mejores formas de probar comida tradicional polaca son los famosos “bares de leche”. Nacieron como comedores subvencionados y hoy son uno de los mejores lugares para probar comida casera polaca a precios muy económicos, con un ambiente auténtico y frecuentado tanto por locales como por turistas.
Los que más nos recomendaron fueron:
Aquí podéis probar platos tradicionales por precios bastante más bajos que en otras zonas turísticas.
Pierogarnia Stary Młyn
Nuestro sitio favorito para comer pierogis. Está junto al río y tienen muchísimas variedades. Nosotros probamos unos con salsa de espárragos que estaban increíbles. Muy recomendable.
Ministerstwo Magii Gdańsk
Sí, un restaurante inspirado en Harry Potter. Y sí, es tan curioso por dentro como parece. Ideal si vais buscando una cena distinta o simplemente un sitio original donde tomar algo. Si pides algo, te traen un caldero con humo que va callendo sobre la mesa, a los niños les encatará, y seguro que a los no tan niños tambien.
Pan Precel

Los famosos pretzels de la calle principal.
Puede que no sean lo más típico de Polonia, pero terminamos comprando varios durante el viaje porque eran perfectos para picar mientras seguíamos paseando. Los tenías de todos los sabores y rellenos. Nosotros nos quedamos con el Sernik (tarta de queso polaca)
¿Qué comer en Gdansk?
Pierogi

La comida polaca más famosa. Son una especie de empanadillas cocidas rellenas de prácticamente cualquier cosa: carne, queso, patata, setas… Y sí, están buenísimos. En Pierogarnia Stary Młyn, los tienes de todos los sabores, tanto codicos como horneados, incluso con Salsa. De verdad, no puedes perdertelo.
Żurek

Una sopa tradicional polaca bastante contundente, normalmente servida dentro de un pan. Perfecta para los días fríos.
Bigos

El famoso guiso polaco de col fermentada y carne. Tiene muchísimo sabor y es uno de esos platos que te hacen sentir automáticamente en Europa del Este.
Pączki
Las “berlinas” polacas. Rellenas normalmente de mermelada o crema y muchísimo más densas que las que solemos comer en España. Facil de encontrar en todas las pastelerias o en puestos callejeros.
Sernik
La tarta de queso polaca. Más compacta y menos cremosa que las españolas, pero muy rica.
Consejos prácticos para viajar a Gdansk
- Se puede pagar prácticamente todo con tarjeta.
- La ciudad se recorre perfectamente andando.
- Uber funciona muy bien y es barato.
- Los trenes para ir a Sopot funcionan genial.
- Si vas con niños, una mochila de porteo es genial, sobre todo para Malbork.
- Para nosotros, la duración perfecta del viaje sería:
- 2 días para Gdansk
- 1 día para Malbork
- 1 día para Sopot
Conclusiones del viaje
Gdansk nos sorprendió muchísimo. Quizá porque no esperábamos tanto. Quizá porque viajar con Sofía hizo que viviéramos el viaje de otra manera. O quizá porque la ciudad tiene algo especial: mezcla historia, arquitectura, ambiente y una escala perfecta para recorrerla sin estrés.
Es turística, sí. Más de lo que imaginábamos. Pero sigue sintiéndose auténtica.
Además, nos pareció una ciudad comodísima para viajar en familia. Incluso con carrito, salvo algunas calles adoquinadas concretas, pudimos movernos sin problemas.
Y aunque inicialmente pensábamos que sería un viaje tranquilo… terminamos haciendo muchísimo más de lo esperado.
¿Volveríamos? Sin ninguna duda.
Próximo viaje a la vista…. Sicilia!!
